La verdadera Adoración

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La verdadera Adoración

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El Señor Jesús declaró que el Padre busca adoradores que le adoren en espíritu y en verdad (Juan 4:23-24). Si Dios los está buscando, es porque no son fáciles de encontrar. Este folleto explica mediante siete preguntas concretas cómo es la adoración que verdaderamente satisface al Padre, trazando el hilo desde la sombra del Antiguo Pacto hasta la realidad del Nuevo Pacto en Cristo. El principio fundamental, según Pablo en Colosenses 2:16-17, es que todas las instituciones del Antiguo Pacto eran sombra de las que vendrían; la sustancia es de Cristo. Lo que Dios exigió en tipo y figura en aquel tiempo, lo quiere hoy como realidad espiritual en la vida del creyente. Las siete preguntas recorren la adoración de principio a fin. La adoración pertenece exclusivamente a Dios el Padre (Éxodo 34:14). Los adoradores son todos los creyentes, constituidos sacerdocio santo por la sangre de Cristo (Apocalipsis 1:5-6; 1 Pedro 2:5). El lugar de adoración no es un edificio terrenal, sino la iglesia como la Jerusalén celestial (Hebreos 12:22-23). Los sacrificios son Cristo mismo experimentado como la realidad de los cinco sacrificios levíticos: el holocausto (Su obediencia absoluta al Padre), la ofrenda de harina fina (Su humanidad perfecta), el sacrificio de paz (la reconciliación plena entre Dios y el hombre, Efesios 2:14-18), el sacrificio por el pecado (la liberación del dominio del pecado, Romanos 6:9-11), y el sacrificio por las transgresiones (la sangre preciosa que limpia cada pecado, 1 Juan 1:9). El momento de la adoración es la Mesa del Señor, que resume todas las siete fiestas anuales del Antiguo Pacto (Levítico 23). La preparación de los sacrificios espirituales consiste en andar en Cristo como la buena tierra cada día (Colosenses 2:6; 2 Pedro 1:3-11). Y la meta de toda adoración es doble: la satisfacción de Dios el Padre y la madurez completa del creyente. El folleto explica las siete fiestas solemnes de Levítico 23 en dos grupos: las cuatro primeras (Pascua, panes sin levadura, primicias, Pentecostés) fueron cumplidas por Cristo en Su primera venida; las tres últimas (trompetas, reconciliación, tabernáculos) apuntan a la preparación del creyente para la segunda venida. Cuando los creyentes experimentan la realidad de estas fiestas en la vida cotidiana y las ofrecen en la Mesa del Señor, se están preparando para estar entre las primicias arrebatadas para la satisfacción del Padre cuando Cristo regrese (Apocalipsis 14:4).

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Format
Booklet
Pages
12
Art. no.
H04ES